LA VIDA Y UN GOLPE DE REVÉS

La seriedad, el sacrificio, la concentración, la mirada metida en el partido siempre caracterizaron a Belén que defiende la camiseta con mucha pasión.



Entré a un bar llamado “Piantao” acogedor y elegante, subí la escalera y  estaba ella ubicada en una mesa alta con banquetas, sus pies le colgaban porque no  llegaban al piso, su tez  blanca, sus cabellos negros ondulados que le tapaban a media la cara, sus ojos achinados escondidos detrás de redondos vidrios con marco negro.
Con la mirada fija y concentrada en lo que expresaba, mientras endulzaba un café con leche, recordó las primeras dificultades que tuvo que transitar en el camino de su vida.
Esta mujer de cabello negro y mirada profunda es  Ana Belén Barreiro, desde muy pequeña utiliza audífonos para poder oír debido a que posee una dificultad auditiva. Tras una niñez y adolescencia dura decidió seguir adelante y lo hizo a través del deporte, es así que se convirtió en una verdadera luchadora y aprendió los valores de la vida.

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Fue aquella calurosa mañana del sábado 27 de febrero de 1995, como la del famoso carnaval, que llegaba al sanatorio Rivadavia, Susana López, cansada, preocupada, exaltada y angustiada. Una tras otras sus contracciones y con prisa por dar a luz, fue internada de urgencia, iba a traer al mundo a dos bellas mellizas Mariana y Ana Belén.
Sin embargo, una mala noticia se anunció para “Susi” fue que llegaron prematuras (sietemesinas); Mariana se encontraba mejor, su peso era de 1,5 kg (un kilogramo y medio), mientras que el de Belén tan solo 1 kg (un kilogramo) por lo tanto, la más pequeña fue llevada a incubadora por 50 días con la realidad de que habría más posibilidades de morir que de vivir.

-Ella estaba con respirador artificial y nos llamaban a cualquier hora para pasarle sangre, o a veces las mismas médicas que estaban ahí de guardia, que eran amigas nuestras, le pasaban ellas mismas para no molestarnos - cuenta la mamá entre lágrimas, con la voz pausada y quebrada y con la mirada perdida en el más allá.

Tanto fue el tiempo que llevó “Bel” luchando por su vida que incluso fue bautizada en la misma sala de sanatorio.

Tenía paros cardiacos era muy angustiante verla así y como nosotros somos católicos decidimos hacer eso, con mi hermana llamamos a un cura y ni siquiera fue recibir la unción de los enfermos, directamente el bautismo-  dijo con los ojos vidriosos, recordando aquellos duros momentos que pasó en el lugar donde su bebé estaba internada.

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Desde los siete años Belén tiene compromiso auditivo, pero eso no le ha impedido desarrollar su vida en el hockey y así llegar a ser una de las jugadoras del  plantel superior de Natación y Gimnasia. A “Piumi” - así la llama su mamá por la frase en italiano “Piubella”- las vueltas de la vida la obligaron a luchar cada día por sus sueños e ilusiones a pesar de llevar consigo misma audífonos desde niña.
Para Belén asistir a la fonoaudióloga le parecía tedioso, pasaba horas tratando de aprender a mejorar el habla y de acostumbrarse a escuchar por medio de sus audífonos. A demás, con el agregado de que el oftalmólogo le diagnosticó un inconveniente en su vista y a consecuencia de ello le sugirió usar anteojos.
De esta manera, con gran esfuerzo iba superando día a día todos sus obstáculos. Lamentablemente no fue suficiente al llegar a su etapa escolar ya que se vio sometida a las humillaciones diarias de sus compañeros.

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Hizo nivel inicial y primario en el “Colegio Giosue Carducci” (ubicado en la calle Congreso entre Las Piedras y San Lorenzo), fue una alumna ejemplar, estudiosa y aplicada. Valoraba mucho el estudio y agradecía siempre a sus padres el poder darle la posibilidad de hacerlo ya que muchos en nuestro país no la tienen. Se consideraba una niña muy estricta con el orden,  muy cumplida y responsable, le encantaba pintar y  sobretodo amaba mucho escribir; lo cual fue una forma de canalizar momentos que vivió en la infancia y  en futuro en la secundaria.
Sufrió bullying, en la escuela le llamaban “cuatros ojos” o se burlaban por ahí de sus audífonos.

-Los odiaba y ni bien salía de clases me los sacaba. Pero un día por sacármelos los perdí y mis padres me retaron. Allí entendí y acepté que esos aparatitos iban a formar parte de mi vida para siempre- expresó mientras hacía un sorbo de la taza con café.

Al secundario también lo pasó con agresiones verbales, malas intenciones y esos apodos que lo hacen en chiste pero que mucho hieren. Para gracia de ellos jamás le dejó de ir bien, ni de ser una alumna aplicada y estudiosa. A veces lo malo eran las burlas sin cesar, la llamaban “chupamedias” o “wiki” por la página web “WIKIPEDIA” a tal punto que llegaron a nombrarla en su diploma de egresados como “Wiki la soplona”, ese sobrenombre que surgió en las paredes de su aula cuando le hacían algo feo y los demandaba con los profesores.
Así como todo pasa por algo o no hay mal que por bien no venga lo positivo que se llevó de sus largos años de secundaria fue que tuvo buenos docentes que la contuvieron y ayudaron en todo momento que le posibilitaron ser más llevadero el cursado y así poder ser mejor cada día, sacando lo mejor de ella. Sus trabajos con paciencia en los dictados y en todo lo que necesitaba, los consejos que le ofrecieron y la ayuda incondicional de su hermana Mariana hicieron que estos años sean mejores.

- Cuando se burlaban de ella, yo me enojaba, me levantaba y les respondía, les decía cosas, para que paren de burlarse. Ella es muy inteligente, ella hacía las cosas que tenía que hacer, una persona muy responsable- contó la melliza pensativa en lo que el tiempo le había dejado.

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Uno de los momentos más lindos que pasó en la escuela fueron las excursiones de estudio ya que podía brindarle aprendizaje y llenar su curiosidad; así como disfrutaba los juegos de atletismo que todos los años se hacía en el Club Los Tarcos, allí mostraba sus destrezas en velocidad y resistencia…Una pasión que hasta la actualidad sigue practicando. Y a pesar de ese mundo escolar tortuoso existía otra realidad dónde disfrutaba y era feliz con su familia, integrada por su papá  Francisco, su mamá Susana y sus cuatros hermanas; la mayor Ana Gabriela, su melliza Mariana y el segundo par de mellizas más chicas,  María Agustina y María Alejandra.
Junto a ellos jugó, hizo deporte, gimnasia artística, hockey y hasta jugaban a la pelota con papá cuando él tenía partidos con su equipo “Los médicos A”, las clases de educación física, donde realizaba hockey y era la capitana del equipo en los  intercolegiales.


La familia Barreiro, el fuerte y el apoyo de Belén, toda unida por los colores de Natación y Gimnasia.

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Así al crecer como una fuerte adolescente buscaba mucho la perfección e inconscientemente tapar sus falencias “el poder escuchar y ver bien”. Era muy estricta, buscaba la auto-aceptación, ser perfecta en todo, competitiva e incluso dura consigo misma, entrenaba todo el tiempo que podía con mucho esmero, estudiaba en sus tiempos libres y casi nunca salía.
En los estudios universitarios, en su primera experiencia pasó por Ciencias Económicas, pero no le dio resultados y dejó en su tercer año de cursado porque no le gustaba y decidió encaminarse a lo que realmente era de su agrado “La alimentación”. Actualmente analiza qué es lo que puede hacer la alimentación en una persona y  que a través de ella se puede mejorar el estilo de vida,  para Belén la misión más grande es ayudar y lo hace por medio de su carrera.

-No hay imposibles en esta vida para las personas. Me incliné por esta carrera porque así puedo llegar a la gente, incentivarla y quizás mejorar sus vidas mediante mi ejemplo. Muchas personas hoy en día tienen problemas de alimentación, lo que traen muchas consecuencias como el mal humor, el estrés y enfermedades que pueden ser evitables.

Ella estudia lo que realmente ama, aunque siempre estén las piedras en el camino, le cuestan las clases cuando debe tomar apuntes pero tiene sus apoyos, sus compañeros y amigos que son los que la auxilian cuando tiene que completar los trabajos o corregir dictados.

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Sus pilares son sus padres y su novio en quienes encuentra fortalezas, los que siempre la escuchan, le dan ánimo y están en absoluto. Son su inspiración para sacar fuerzas y seguir. Belén no le esquiva a nada aunque tenga como defecto la impaciencia y ser ansiosa vive la vida tal como es y poniendo muchas ganas a todo lo que hace.
Su rutina es despertarse todos los días a las seis de la mañana, desayunar e ir a clases, al regresar cocinar o se turna con sus hermanas, descansa y se prepara para ir a entrenar y los fines de semana salen con su novio o sus amigas.
Desde levantarse temprano, los domingos limpiar la casa, lavar la ropa y dejar todo en orden para comenzar un lunes de la mejor manera, para ella siempre el hogar tiene que estar limpio para cualquier ocasión.
Es un hogar, es una familia unida, se ayudan mucho a pesar de las responsabilidades. El tiempo en familia, los almuerzos y cenas familiares son muy importantes e infaltables, es una “tradición Barreiro”, el típico asado argentino, el pollo o pastas y por supuesto el postre.
Un papel importante cumplió y cumple “Susi” su mamá, ve jugar a “Piumi” y sus hermanas sin perderse ningún partido. Es un gran apoyo desde afuera de la cancha, protege a Belén más que a nada. Sus palabras de aliento al terminar el tiempo de jugada, sus charlas, su contención, el valor que ve en todo lo que “Piumi” hace… ella es su mejor amiga.

-Me enorgullece a lo que ha llegado con la discapacidad que tiene, todo lo que se propone lo logra, tiene mucha fuerza de voluntad para todo, y confió plenamente en que triunfará en las cosas que haga. Una mujer que no la ataja nada.

“Bel” tuvo y tiene la dicha estar rodeada de personas que la aman tal cual es, la admiran y la ayudan incondicionalmente
Su pilar, lo que más ama Belén en este mundo, su Mamá

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Unos días después me encaminé hacia su casa, el colectivo de la línea 17 me dejó exactamente en frente a su hogar, allí ya me estaba esperando. Abre la puerta intento pasar y 4 perros que tiene como mascotas, me ladraban como si fueran leones hambrientos que iban a comerme, por lo visto no les era de su agrado. Logré ingresar luego de que se los llevó al fondo y nos sentamos en el comedor un sector pequeño, la mesa estaba junto a la cocina, un mantel blanco con la ilustración de pajaritos, entre cuatro paredes de azulejos blancos como la nieve y ya con la tranquilidad de saber que los cachorros no iban a salir a morderme, ahora si… podemos hablar del deporte una de sus mayores satisfacciones. Por un lado, es el entrenar y correr, que con ello encuentra paz y se prepara seriamente en velocidad.
Pero el más importante sin dudas es el hockey, que para Belén y  sus hermanas no fue una elección, fue una decisión de sus padres, más de su mamá, ella jugaba en Universitario hasta que su papá (Abuelo de “Bel”) le prohibió seguir, por ese motivo Susana retomó de grande y al tener sus hijas les enseñó el deporte.

-Si fue decisión mía de llevarlas a hockey. Las llevaba al club y se quedaban hasta las veintidós horas, pasaban el rato jugando entre las cinco hermanas, dos equipos dos contra dos o dos contra tres.
Belén siempre compartió equipo con sus hermanas, se llevaban dos años así que la división era la misma. Salieron campeonas en “Uni” desde la 7ma hasta 5ta, pero su mamá en 2008 se cambió a Natación y ellas también, donde juegan hasta la actualidad.

Fue una decisión difícil el que hayan dejado a sus amigas pero por supuesto siempre hay un lado positivo, al ser más cerca les permitía realizar su rutina con mayor flexibilidad. En Natación ya no se sentía estancada de estar en intermedia, aquí avanzó en su primer año llegó a primera.
La llegada a Natación fue un día que su hermana mayor Gabriela las lleva a “Piumi” y sus otras hermanas a un “Seven de Colores”, allí estaban todas las chicas del plantel y después de jugar algunas le decían “¡che que bien que jugas!” “¡está loco como defendés!” hasta el entrenador que la vio ese día le dijo que se entrene y que en la pretemporada la esperaba.

-Fue complicado a principio porque sentía  tensión de que piensen de que llegaba y le sacaba el puesto a alguien que ya jugaba durante años ahí. Pero como propio optimismo me dije que si estaba ahí era por sacrificio y que realmente me merecía ese lugar.

El hockey es parte de su vida, es su vida. Es súper importante para ella, la hace olvidar de todo, hasta del hecho no poder escuchar ni oír bien. Ama el desafío, el juego en equipo, el propósito en común de ganar algo que buscan entre todos.

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Jamás olvidará ese día de colores en el Seven cuando todas se dieron cuenta que tenía dificultades para oír, le decían ¡cambio! Y ella seguía jugando porque no las escuchaba… Sí, creyeron que era propósito para que pueda jugar más, fue un momento muy difícil para ella, las indicaciones que le daban, pedía  que la cambien para puedan darle información y volver a entrar.
Sus momentos malos en el deporte que tanto ama fueron con los árbitros, en el partido de  5ta de Uni vs Central Córdoba jugó por primera vez con sus audífonos, fue a defender una bocha, chocó contra una rival, se golpeó con el palo en los audífonos, lloró y gritó mucho, ese fue el primer día en que los árbitros empezaron a conocerla.
Al siguiente partido le sacaron tarjeta verde porque el árbitro cobró y ella siguió la jugada sin detenerse, jamás escuchó el silbato.

-Me arrimé y le dije que no era mi culpa lo que pasaba era que estaba jugando sin audífonos. Así que decidí decirle a mi mamá que efectuara una nota a la asociación transmitiendo mi dificultad y el motivo por el que no usaba sus audífonos en el partido.

Otra mala experiencia con un árbitro fue cuando tenía 15 años, ella jugando se llevó la bocha, convirtió el gol, pero al final… el “refe” lo anuló y le sacó tarjeta. Muy indignada le preguntó el porqué del problema, cruel y frío éste le respondió “el problema aquí es que no escuchas”.

-Ese día lloré mucho, me sentía tan devastada que no quería jugar de nuevo.
Su entrenador la habló, trató de calmarla y hacerla entender que no todas las personas saben comprender y valorar el esfuerzo que hacemos.

Belén se apena por que los árbitros le dan impotencia y no le gusta dar tantas explicaciones, mientras colocaba el agua caliente en una taza con un saquito de té, con certeza en sus ojos, aclamaba que jamás hizo cosas para sacar ventajas como algunos quizás lo creyeron, por suerte hoy en día ya no son así, la conocen y sino siempre está su equipo para ayudarla e informales.

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El  puesto de “Bel” es libero, doble 5, admitiendo que siempre se sintió  cómoda en cualquier puesto. En “Uni” estuvo como delantera en juveniles, también lo hizo de defensora, lo que llevó a que en el seleccionado se destaque como una de las mejores.
En los 15 años que estuvo en el Club Universitario, tomaron su dificultad de una buena manera, sabían que tendrían que tenerle paciencia absoluta, se adaptaron a ella, le hablaban de frente o con señas ya que Belén sabía leer los labios y les había enseñado como comunicarse con ella.
La llegada a su nuevo equipo, el club “Blanco”, fue felicidad y con una linda bienvenida por lo que llevaba como jugadora, ellos jamás creyeron en que sea un impedimento ser parte de la institución por su problema. Como dijo Belén “No se puede cerrar la puerta a alguien que llega a tu casa”. La recibieron bien aunque no la veían con buenos ojos porque venía de otro club, hasta que en un partido muy importante de “Play off”, fue a cortar una situación de gol para el rival, con mucha valentía como  “Masche” se tiró de cabeza a defender una bocha… fue en ese momento en que se ganó la confianza de todas, ella iba a sentir la camiseta como las demás lo hacían.
Es hermoso para “Piumi” practicar este deporte que ama y sobre todo hacerlo con quienes ama como por ejemplo con su hermana Agustina, ella es más chica que Belén, aun así logró muchas cosas siendo tan joven, es su modelo a seguir. Se entienden en la cancha, se hablan, saben que es lo que van hacer, se cubren y preocupan entre ellas. Ser compañeras y hermanas es algo que les da seguridad, se remarcan los errores para poder cambiarlos y no volver a fallar.

-Ella pone mucha garra, por más que pueda tener un mal día, siempre va al frente. Me encanta compartir cancha con una hermana, por ahí podemos tener diferentes visiones de juego, pero es nuestra pasión y cada vez que ganamos o perdemos lo sentimos y nos emocionamos.

Cada vez que hacen un gol juntas es pura emoción, como el día que “Bel” estaba jugando de 5  y “Agus” de delantera, brillaron tanto que en una jugada colectiva la menor dio el pase y Belén convirtió. Así sumaron varios los goles, como uno ante Los Tarcos, por allá hace dos años. Iban perdiendo y sobre el final encontraron un valioso empate, de la mano de Piumi que al ser más rápida robó la bocha, definió y ¡GOOOL!, y hasta como frutilla del postre, le hizo una nota la gaceta.
“Masche” -así le dicen sus compañeras- es una jugadora que entrega todo, que juega hasta la última bocha, aguerrida, no importa si se lesiona, le gusta irse de la cancha sabiendo que ha dejado todo.

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No es fácil llegar a jugar con cualquier problema, más si el entorno en el que estas no es bueno. Todo es difícil, al principio uno tiene el miedo de ser rechazado, ella se pregunta

-¿Qué tiene el otro que yo no tengo? ¿Por qué no tengo la oportunidad?

En una exquisita oportunidad le tocó aconsejar a unos niños que usaban esos aparatitos que ella tanto conocía, les hizo creer en sí mismos a poder jugar, a poder practicar un deporte, a luchar por lo que quieren, que no porque sea difícil es imposible y es mucho mejor cuando se lo hace acompañado.
“Piumi” siempre tuvo lo mejor de su familia y compañeras, aprendió que las personas pueden aceptar al otro, que es bueno explicar la situación y admira a todos aquellos que fueron pacientes con ella y que jamás la hicieron sentir rechazo.
Es así que disfruta cada día y tiene el anhelo de cumplir sus sueños, el de recibirse, casarse con su novio, vivir juntos, formar un familia, un hogar por supuesto sin dejar de lado su deporte. Cumplió sueños como viajar a Disney en sus quince años, sus viajes a Buenos Aires, Córdoba, Bolivia y la mayor parte del sur del país, el bello norte argentino y el hermoso Bariloche.
Todo lo que Belén Barreiro hace es porque lo siente con pasión, tiene la capacidad de resolver problemas y mirar las cosas con optimismo. Los logros que tiene como fin son, recibirse, salir campeón con el seleccionado tucumano y con el club en el que juega.
Al hablar de sus anhelos como los de jugar en el seleccionado de Tucumán, ser velocista o correr carreras de resistencia, tener el mejor promedio de todos en la secundaria llegó a la conclusión que algunos si los  pudo cumplir superándose día a día, exigiéndose y sabiendo que cada día debía ser mejor que el día anterior.

-Cumplí con mi sueño de vestir la camiseta naranja representando a mi provincia y también el de ser la mejor alumna con el mejor promedio en el colegio- contesta orgullosa

Junto a ello puso una visión en lo personal y se considera una buena persona, fuerte, simpática, que da todo sin esperar nada a cambio. Belén es una agradecida de la vida, de poder sacarle el jugo y de conocer todo lo que ésta maravillosa existencia puede enseñarle.
Y a diferencia de esa niña que tiró sus audífonos, hoy Ana Belén sostiene que usar los aparatos y los anteojos no la hacen mejor o peor persona y que estos elementos forman parte de ella, los acepta así como también lo hacen quienes la rodean, los que la ayudan y le tienen paciencia. A veces le cuesta lo cotidiano, el ir por las calles angostas del centro de nuestra provincia, que le pidan permiso para pasar y que lamentablemente no los escuche bien, es triste la reacción de la gente porque la empujan o la insultan, le pasa también cuando va en el colectivo y las personas la miran fijamente porque lo que ven no le es natural para ellos.
A pesar de esa dura cotidianidad mantiene una gran virtud “ir para adelante”, hacer el bien, ayudar a quienes la rodean a continuar sin importar muchas veces como puede sentirse ella.
“Piumi” con su don de liderar a las personas y llevar adelante un grupo de trabajo jamás dejará que nadie de su familia y su equipo caigan anímicamente y si lo hacen estrecha su mano para ayudar a que puedan levantarse.

No importa las barreras como las de los deportes que ella práctica, no importa no escuchar a veces la salida, importa tener las herramientas para que todos tengan la misma posibilidad como la tienen demás, tener consciencia, empatía, fidelidad y solidaridad para quienes la tienen más difícil pero jamás imposible.


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