Talleres de Tafí Viejo por Matías Salvático
Talleres, la pasión no se mancha
El Club Atlético Talleres de Tafí Viejo tiene, casi, los mismos años que los ferrocarriles en la provincia, dentro de la entidad existen dos disciplinas que no se identifican pero comparten la misma euforia por los colores del club.
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| IMAGEN DE ARCHIVO: MARCELO TETU |
Los días de la semana no transcurren en completa normalidad en las cercanías del León taficeño. Por las noches, el baloncesto se apodera de cada uno de sus seguidores y durante el día, el fútbol, en el corazón de Villa Obrera, lleva a sus simpatizantes. Sin embargo, son pocos los que coinciden en estas dos disciplinas. Algunos salen de la pelota de cuero y los postes y van a ver cinco contra cinco tirar al aro; un mismo club, una pasión diferente pero el mismo amor por la entidad.
Para comprender los hechos que desencadenan en la realidad de las dos disciplinas, no se puede obviar el surgimiento, que fue en conjunto con la aparición de los talleres ferroviarios en la Capital Nacional de Limón; Tafí Viejo es una ciudad de la provincia de Tucumán, está situada a doce kilómetros al noroeste de San Miguel de Tucumán, cabecera de su departamento limitando con el este de Burruyacu, oeste de Tafí Del Valle, norte de Trancas, sur de la Capital, Yerba Buena y San Isidro de Lules.
Como toda población vivió sus épocas de auges y más aún las de crisis. Cuna de talentosos, poetas, músicos, letristas, escritores, maestros, profesores, deportistas, estudiosos de ramas específicas y en conjunto de ellas los clubes sociales y deportivos nacieron. Tierra marcada no solo por la fertilidad de sus hectáreas, la cosecha de limones sino también por los rieles, los vagones y las locomotoras.
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La llegada de los ferrocarriles marcó a la ciudad. El 25 de mayo de 1910 y en conmemoración al centenario de la Revolución de Mayo de 1810 quedaron inaugurados los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo, en un predio de 22 hectáreas. La concentración laboral se situó en la extensión de las actuales avenidas sáenz peña e independencia, la última con el característico paredón de hormigón, con el desgaste por el paso de los años, que, ahora está despintado y revocado con algún que otro cartel político con niños que regresan de sus escuelas o deportistas modernos con sus remeras de colores. En el predio hay grandes edificios, algunos sin utilidad y que perduran de pie con herramientas que concentraron las locomotoras de todo el país.
En los primeros años, con el surgimiento de los mismos, las amenazas de guerras, hambrunas y las promesas de nuevas tierras con oportunidades laborales favorecieron a los inmigrantes, que llegaron desde gran parte de europa con sus familias o solos, con los sueños de una calidad de vida superior. Bajo la supervisión de las grandes edificaciones, a trescientos metros de una de las entradas principales - avenida independencia y osvaldo Costello - se forjó el barrio, donde cada uno de los forasteros llegaron a Tafí Viejo.
Los conventillos, edificaciones con aires a villas europeas, fueron el corazón del surgimiento de Villa Obrera, el barrio de los trabajadores del ferrocarril. El mismo barrio donde se engendró entre las calles Osvaldo Costello, Alberto Cuello, Andrés Chazarreta y 24 de septiembre, un 30 de octubre de 1915, a cinco años de la creación de los talleres, el Club Talleres y Biblioteca Nicolás Avellaneda (también conocido como Club Atlético Talleres Central Norte), entidad social y deportiva que concentró sus actividades en el salón, una biblioteca y dentro del predio la cancha de fútbol imponiéndose a la de básquet.
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Los Leones, apodo que recibieron los aurinegros con el transcurrir de sus años, tuvieron no solo la identificación de las vías, los talleres y las locomotoras. Si no también las inmigraciones, con cientos de ideólogos y deportistas que fueron forjadores e incentivadores de la práctica deportiva y social en los ambientes libres, como la formación del Albion Club, los que trajeron el deporte con sus entrenamientos del viejo continente y con el deseo de competir.
En 1914, comenzó con sus actividades pero con personería jurídica desde el 30 de octubre del año siguiente. Sus primeros equipos competitivos y campeones fueron en cancha con once jugadores con arcos de maderas, que años posteriores fueron reemplazados por material de su padre gigante y dormido en el presente. El fútbol fue protagonista en la provincia con sus títulos en 1919, 1920 y 1921. Además con un equipo que marcó los años treinta en la ciudad con Victorio Cesarini, Coto Varas, Avellaneda, Carlos Figueroa, Julio Toro, Marcos Bustos, Vichi Luna, Camargo, Uvance Vaca, Pastor Cuellos, Doroteo Villagra, Mortadela Gomez y el profesor Rafael Marino. Combinado que logró el certamen de competencia en 1931.
Años anteriores a este logro, la entidad ya desencadenaba sus aspiraciones por la americana y fue uno de los clubes fundadores de la Federación de Básquet de la Provincia de Tucumán y con el logro de los campeonatos desde 1930 a 1934. el conjunto de baloncesto jugaba en el corazón de Villa Obrera(*), lugar en el que siempre debió estar pero los cambios aparecieron.
(*)En esa tierra, se emergieron referentes y deportistas ejemplares a nivel nacional como Alberto Cuello, Alfredo Chividini, Los hermanos Benavidez, Canceco, Fermin Zeraya, entre otros.
La enajenación de una institución, en el corazón de un barrio donde sus habitantes aún viven por el ferrocarril, fue una marca para la Capital nacional del Limón. En sus inicios la cancha de fútbol, la de básquet, la de bochas, el salón y la biblioteca se ubicaron en las cercanías, Todo debió estar ahí, como lo indican los planos originarios. Pero con el transcurrir de los años, la crisis de los ferrocarriles y un fuerte arraigo del club con el primero generó surgimiento de una sede en la avenida sáenz peña 102. Posterior a los despidos y exilio de los ex trabajadores de los ferrocarriles como de aquellos que compraron sus terrenos y crearon sus hogares alejado de Villa Obrera pero nunca del ferrocarril.
Lo que podría haber sido la unificación de un gigante, significó con el paso del tiempo de una división entre dos disciplinas que poco a poco fueron identificándose con los colores pero no con el deporte de cada uno. El básquet emergió en la avenida sáenz peña 102, abandonando los pisos de azulejos desgastados, en la actualidad utilizados para estacionamiento o entrada en calor de los equipos en las tardes de fútbol, frente a los cestos que el tiempo muestra su pasaje sobre ellos; rotos, despintados y al borde del abismo. Pero en su “casa” luce parquet, tribuna, vestuarios y una pileta semi olímpica a la par.
“Todo debía estar en este predio”, declarará hijo de sereno y padre del presidente de la subcomisión de fútbol, conocido como Chuequera Figueroa, que coincidirá con Marcelo Tetú y Richard Yance ex presidentes de la institución.
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La mañana cede al mediodía del primer viernes de noviembre del 2018, donde los difuntos reciben sus oraciones de sus seres amados. Frente a la Iglesia Inmaculada Concepción de Tafí Viejo, el Centro de jubilados y Pensionados Ferroviarios identificado por su amarillo y bordes negros, las rejas en la entrada demuestran su acceso al día de los difuntos. Sin embargo, dentro de la entidad que recibe cientos de adultos mayores por semana, se encuentra la vida e historia de Talleres; Marcelo Tetú fue presidente de la Institución deportiva en el periodo de 1990 hasta el 1992.
Hojas, planos de sus inicios, recortes de periódicos, pergaminos de las primeras comisiones directivas, de la refundación pero la entidad en su completa versión. Los documentos e informes se complementan con la presencia de Richard Yance, también presidió al club desde 2004 hasta 2009. Ambos ex mandatarios recopilan todos los sucesos históricos del León en cada uno de sus encuentros.
Los papeles se desparraman, sobre una mesa, con parte del tiempo de la entidad que tiene sus cimientos en el corazón de Villa Obrera y en la Avenida Sáenz Peña 102. Además las voces de los interlocutores reflejan más historia, un plano marca su lugar de origen; La Villa Obrera donde todo debería estar.
El Club Atlético Talleres Central Norte de Tafí Viejo nació y vivió de los Ferrocarriles, especialmente de los Talleres, característica de Ciudad del Limón. La dependencia estatal, los cambios económicos, sociales forzaron a los cierres temporales y despidos de personal. Estas fueron las atenuantes de la creación de una central administrativa en las inmediaciones de la avenida Sáenz Peña, ya que los operarios debían dejar sus hogares de la Villa, brindados por la empresa ferroviaria. Así, se emularon nuevas disciplinas en conjunto con los nuevos vecinos que partieron del corazón del León al abandonar sus actividades ferroviarias y centrarse a las cercanías de los cerros taficeños.
El pasado no está en el olvido y Marcelo recuerda constantemente que el trabajo que se realizó desde los inicios, como en su gestión, dependió del labor realizado en equipo entre todos: “Son muchos los que no figuran en los reconocimientos, muchos que aportaron por el club y pocas veces se los reconoció”.
La Villa es el centro y el corazón de Talleres de Tafí Viejo. surgió bajo la mirada paternal de los talleres ferroviarios. Su primera actividad deportiva fue el fútbol con grande presencias a nivel provincial y posteriormente se forjaron las demás disciplinas en conjunto con las actividades sociales que concentraban en masas a las personas de las cercanías, convirtiendo a la Villa Obrera en una mini ciudad. Sin embargo, el desempleo, una temática cíclica en nuestro país, derivó en la migración de los ciudadanos al norte de Tafí. Así comienza todo. Aunque todo debía quedar en las actuales calles 24 de septiembre, Chazarreta, Costello. El surgimiento de la Casa administrativa central en la avenida Sáenz Peña, fue un quiebre divisional.
“Las personas que viven desde el paredón para allá se sintió aislada posterior” al venirse para la avenida surgió la división asintió Marcelo Tetú, nieto de una personalidad destacada en Tucumán; Juan Maria Tetú.
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La historia desborda por las mesas de la oficina, las paredes blancas con reconocimientos y las habitaciones oscuras del centro, que hoy solo emite la voz de los interlocutores a diferencia de la música de zumba y las charlas diarias de lunes a viernes por la mañana:
“Se forma la división, se agranda más cuando el ferrocarril empieza a decaer y los dirigentes siempre fueron dependientes de los mismo” , opinó Tetú desde su punto de vista y lo aclaró: “Cuando se cierra, el club decae, nunca se supo trabajar individualmente”.
La división de la Villa Obrera con la parte central surge, como en sus inicios en 1915 con la presidencia de Otello Morridelli_. “El Club Atlético Talleres de Tafí Viejo es en la VIlla Obrera, es una entidad social”. comentó y argumentó Marcelo “Todo lo que se hizo, fue para bien”.
Marcelo Tetu tiene una camisa blanca, más de uno o dos recuerdos simultáneos, pese a los diferentes inconvenientes de salud mantiene su memoria intacta y se refuerza de ellas con anotaciones de los momentos en los que él no existió pero su abuelo se dedicó al forjamiento de la historia de Los Leones. Con su voz abarcadora, recuerda y ejecuta sus ideas:: “Todo el club debía estar allá, Talleres inició con el fútbol”.
Había una disciplina que no se supo ejercer, los dirigentes no supieron tampoco cómo manejar abolir la distancia cuando se terminó el ferrocarril, se vieron ahogados y comenzaron las fusiones años anteriores.
“Cuando fui presidente tuve una gran relación con los que integraban la subcomisión fútbol”, comentó Richard sumándose a la conversación
“La famosa frase de la villa Obrera Todo para el básquet. Las subcomisiones son las que se tienen que encargar de cada uno de sus disciplinas con sus recursos”, y sostuvo: “Toda la vuelta de la cancha de fútbol era de Talleres, hoy está todo perdido con las casas realizadas”.
“En Talleres siempre dijimos ser los mejores pero jugamos en la B hasta que nos propusimos que debíamos ser ejemplares con nuestra historia, comenzamos a trabajar y el básquet se quedó siempre en primera”, comentó Richard Yance quien fue presidente de la institución desde 2005 a 2009 y no olvida los momentos que tuvo que vivir con la subcomisión de fútbol: “Le hicimos muchas propuestas pero se quedaron, ellos no comprendieron que cada una de las subcomisiones deben trabajar por su disciplina”. También sostuvo :“La gente de la subcomisión de básquet hizo que norteamericanos jugarán a baloncesto” y prosiguió “Siempre se propuso que algunos de ellos estén dentro de la comisión directiva pero ni un socio sumaron. Los dirigentes de fútbol tuvieron que comprender que cada una de las disciplinas hace valer sus cosas por ellos mismos, le dimos las mejores oportunidades en nuestra gestión”. Además argumentó:
“En el básquet la unificación entre los vecinos y el aporte de cada uno de nosotros fue el motivo por el crecimiento de la institución”
El baloncesto y el fútbol cada vez se alejan más de entre ellos como si fueran cada uno una entidad, no quedan dudas que toda la institución debió ser forjada y alimentada con el paso del tiempo en la Villa Obrera pero los cambios sociales fueron superiores y en donde hoy debería estar un predio deportivo hay una cancha y casas alrededor.
Cada uno de ellos, de los que colaboraron tienen su lugar en las anotaciones en el recuerdo de Marcelo Tetú y Richard Yance quienes se ayudan para escribir y mantener viva la historia de Los Leones, de las dos disciplinas. Ambos interlocutores viven en el recuerdo y presente de la institución pero en la relación del baloncesto.
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La mañana de un viernes primaveral, se apodera junto al sol que ilumina la calle 9 de julio de Tafí Viejo. Frente a la Institución General Don José San Martín, se encuentra el set de grabación y estudio de TCC - Tafí Cable Color SA - Un portón de chapa pintado de negro y una pequeña imagen amarilla pintada con aerosol en la entrada, en la sala de grabación una mesa azul, dos sillas y un ex presidente que juega con el candado y los recuerdos de su tiempo como dirigente.
Imaginar que Talleres de Tafí Viejo contó con un presidente que devino del corazón de la Villa Obrera y con antecedentes en la presidencia de la sub comisión rozaría la utopía en la Capital Nacional del Limón. Sin embargo, Raúl Marcelo Osta es el ejemplo de la existencia de un dirigente que pudo conllevar la relación de la misma institución entre las dos disciplinas y presidir la subcomisión de fútbol y a la entidad completa.
“Fui presidente ocho años de la subcomisión de fútbol y cuatro de directiva, el comienzo no fue fácil como en todas las dirigencias de Talleres” comentó que fuera presidente posterior a 1992 y sostuvo: “Muchas personas participaron para las gestiones”.
“Hicimos lo que pudimos, Talleres nunca debió unificarse con Villa Mitre”, agregó Osta en referencia a su época como máxima entidad del León taficeño. Sin embargo, la división entre las disciplinas ya existía. En el sector de la calle Sáenz Peña se fortaleció el básquet y en Villa Obrera el fútbol.
La memoria retomó a su presente “Con el alambre olímpico, el vestuario, la casa para el casero y la tribuna en la gestión integró la gente de fútbol a Talleres”. y sostuvo “pude unirlos bastantes, siempre llegamos a acuerdo y fui bien recibido”, declaró el ex presidente de Unión y Progreso de San Fabián, en Santa Fe. “A mí me dolió mucho verlos tan divididos y no unificados como una institución. a veces pienso que es la distancia la que deparó esta distancia entre ambos”.
Raúl, Tallador de cristalería de oficio, vino al Jardín de la República por unos tres meses para ser encargado en una cámara frigorífica y hace 38 años que fue adoptado por los ferrocarriles, los cerros, el limón y la zamba. A sus setenta y seis vueltas al sol se dedica a la política y a sus hijos.
“Muchos de los presidentes que formamos parte
de la entidad siempre quisimos unirlos”
En Villa Obrera, poza y descansa la creación del club más la cancha de once en la actualidad “Muchos van a destruir en vez de colaborar, a veces hay cosas que son imposible de subsanar”, y agregó “siempre existió el roce en las dos disciplinas”.
El presente no es del agrado de Osta e hizo sus muecas de malestar: “Los tiempos han cambiado, antes jugaban por el amor de la camiseta. Ahora todos quieren saber cuanto pagas primero”. Una situación que se agrava en la entidad y en la subcomisión del balón de cuero ya que :“El fútbol nunca tuvo socios“.
Mira al pasado, toca la mesa azul francia con sus manos, juega con el candado con sus dedos y se detiene en el tiempo que pasó: “Nunca fue fácil ser dirigente, todos invierten dinero que saben que no van a recuperar”.
Antes de la mística fusión, años anteriores fue el que presidió la subcomisión y posterior al fracaso unificador entre Talleres y Villa Mitre, tomó las riendas de la institución, sucediendo a Marcelo Tetu :“Fue más fácil ser presidente en Villa Obrera, que en directiva, la fusión dejó un club al borde de desaparecer, todo lo que tocabas ya no servía; la pileta dañada, la cancha de fútbol con árboles”.
Pocos hinchas coinciden en ambas parcialidades, dos instituciones diferentes en cada subcomisión. “La gente del básquet lleva otras personas” sostuvo Raúl, quien dijo ser siempre más allegado a la pelota y once contra once.
“Desde Villa Obrera llegaron a proponer que le cambiemos el nombre a Defensores de Talleres, no fue fundado para eso, Talleres es una sola cosa”. Además sostuvo: “Desde directiva nunca tuvimos un inconveniente, siempre hicimos una relación llevadera” y sentenció “En la actualidad, no hay reuniones entre las subcomisiones, es decir, entre las dos disciplinas”, el simpatizante, lejos de ser dirigente..
Desde el fútbol reclaman que históricamente se le dió más al básquet, que es la disciplina por preferencia de los dirigentes pero Osta recordó “En fútbol no hay socios y los clubes no pueden subsistir sin la cuota societaria. En el básquet tiene otra forma de trabajar, en Villa Obrera siempre fue más difícil, sin socios no se puede y sienten una diferencia social que nos inhibe pese a que muchos de Talleres básquet son del corazón de la villa”.
“Nunca hubo esa unión entre las dos disciplinas, pero Talleres no debería estar todo en Villa Obrera. es una lastima que no exista la unión pero cada uno en su lugar están bien”, se refirió el extranjero que se siente más taficeño que el mismo ferrocarril mismo al recordar los planos originarios donde todo estaba en el corazón del barrio ferroviario.
“No creo que se pierda esta división ya que se inculca de generaciones a generaciones”, son las palabras que lleva el tiempo y el viento. Raúl Marcelo Osta miró fijo la mesa y ejecutó: “Son diferentes realidades económicas de este sector - sede de básquet - con el otro - Villa Obrera, sede fútbol - en este último no podes cobrar una entrada $50 porque el 30% no tiene para entrar”, y argumentó “Lo dejas entrar porque sabes que lo vas a necesitar, el fútbol en la actualidad es complicado”.
Los recuerdos siguen disparándose al aire en el estudio de TCC. Los Leones, que surgieron en Villa Obrera fueron apadrinados por los Ferroviarios “Son diferentes formas de actuar y de pensar, cada uno de los dos sectores, siempre habrá ese roce, será eterno”, y comentó Raúl “Los que siguen fútbol no se sienten identificados y te dicen :‘Yo soy de Villa Obrera’ ”.
“Ellos nunca van a comprender que son un mismo club, mismo escudo, color e identificación”, y ejecutó “Son una misma identificación se tiene que identificar entre ellos, nunca voy a entender a los de Villa Obrera con su mirada por el básquet”.
“La historia no la van a cambiar nunca”, cerró Raúl Osta que sostuvo “Es un mismo club” se levantó de la silla, agarró su candado y sentenció “Tal vez será que me siento más de Talleres que más de los que nacieron acá”.
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Talleres de Tafí Viejo, surgió como una entidad social y deportiva, predominó el fútbol en los trabajadores del ferrocarril pero la historia deparó el surgimiento de una sede administrativa en la Sáenz Peña 102, creció el básquet y nunca, ninguno de los dos se sintió identificado. En la actualidad hablar del León implica hablar de dos entidades diferentes si nos referimos a las mismas.
La distancia entre ambos es tan cultural y generacional que lleva años y décadas de indiferencia mutua. Cada segundo, minuto, hora y día que pasa aumenta el desconocimiento de identificación entre ambos. Sin embargo, todos y cada uno de ellos se siente identificado por los colores amarillo y negro, por el nombre, por el escudo y por la historia.
Talleres de Tafí Viejo es el club que tiene dos hinchadas dos sentimientos pero un amor inigualable por qué Talleres es de su gente.
Video audiovisual de Talleres:









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