UN TACKLE DEL DESTINO


Todo comenzó en el 2017 en el Torneo Internacional “Reinas del Rugby”, donde jugaban equipos de otros países contra Cardenales como pioneras del campeonato. Para Silvana Castro empezó la pesadilla que nunca creyó vivir, el fin de su carrera deportiva.

Sil con la “Cruz”, los colores que representan a las “Huarmis Cardenales

Como profesora de educación física “Yuyín”, como la bautizaron en el club, encontró su espacio para seguir ligada al Rugby, se desempeña como preparadora física del equipo de M15 en Lawn Tennis. Así, de alguna forma puede transmitirles a los chicos ese amor por el deporte que ella siente. Paso a paso como una hormiga, va formándose, sumando experiencia y comienza a forjar su carrera de entrenadora, para dentro de algunos años ejercerla ligada al femenino.
A sus 32 años y 3 desde que no juega más, sus días se dividen entre mañanas libres, las siestas en el gimnasio Halterados y por las noches con los ‎"Benjamines".

Debajo de las chapas del gimnasio, el ventilador calma los 30 y pico de grados, su jefe retratando el momento y ella, a pesar de la burla de sus alumnos, con una la sonrisa que la caracteriza. Así comenzaba otra tarde de charlas e historias de rugby.
Cada frase, cada palabra, sale con una angustia que atraviesa el pecho, que te hace sentirla como propia, que pide a gritos tener una máquina del tiempo para poder, aunque sea un ratito, volver a jugar y sentir el Rugby con esa pasión inexplicable que no te pasa una, dos o tres veces, sino cada vez que te pones esa piel, con los colores que amas.

-          Por una lesión deje de jugar. Me costó mucho asimilarlo, verlo desde el otro lado.

2014 iba a ser un año magnífico, sorpresivo e impensado. Se jugaba el sudamericano de playa en Venezuela y el nombre Silvana Castro nuevamente aparecía en la lista de concentradas. Una oportunidad, casi de sopetón, que cuando logró asimilar se volvió algo maravilloso, felicidad pura, cumplir el sueño de representar a la Argentina con la celeste y blanca.
Como sabiendo o presintiendo que podía ser la última, disfrutaba al máximo cada convocatoria, cada torneo, cada partido. Aunque nunca terminaba de dimensionar lo que estaba viviendo. Así lo hizo, por siete años seguidos, hasta que el cuerpo le dijo basta.

***

Antes de los partidos era un manojo de nervios, a veces solo lloraba y otras llegaba hasta vomitar para poder entrar. Cualquiera que la hubiese visto, juraría que no era capaz de jugar, en cambio para ella era todo lo contrario, si no entraba así (nerviosa y concentrada) no era la Sil de siempre.
En el vestuario se escuchaban algunas canciones, pero “Para siempre” de Los Ratones Paranoicos era infaltable para motivarse con las purpuradas. Las llevaba a los recuerdos más felices con esos colores, tantas batallas ganadas, que como dice la canción “quisiera que esto dure para siempre casi tanto como una eternidad”. En eso también era especial, escuchaba flamenco para salir más motivada a la cancha. Ese estilo de música poco común, le despertaba y movía algo adentro de ella que la hacía salir más preparada.
La “Cruz”, “Purpurada”, “Tricolor” son varias las denominaciones que recibe la camiseta de Cardenales, pero para ella tiene un significado especial. La 10 en la espalda, la cruz negra con amarillo en el pecho, fue con la que debutaron como “Huarmis Cardenales”. No le salen palabras para terminar de explicar lo que ese pedazo de tela representa. Pero las que nunca faltan en esa definición son amor, entrega y pasión.
Por otro lado, se puso la que todos quieren, la que cualquier deportista sueña con vestir alguna vez, con la que competís junto a un país entero. La “Albiceleste”, “Celeste y Blanca” o la más hermosa del mundo, cualquier nombre le quedaría bien. Fue la primera, la de las tres líneas, que auspiciaba a la selección. Y a pesar de que tiene el dos en la espalda, por la posición de hooker y no el diez, simboliza es esfuerzo, la persitencia y transmite sensaciones inexplicables.


Sil, como la llaman todos, hizo desde chica varios deportes. Jugó al Hockey, Handball, Gimnasia Artística, también se convirtió en profesora de danza clásica española. Mientras tanto el Rugby ni pintaba, solo iba a ver jugar a su hermano para el “Verdinegro”.
Todo empezó en la facultad, Rugby era una materia obligatoria. Y aunque ella no había tocado nunca una ovalada fue una de las elegidas. Apareció el profesor David Ruffino, como caído del cielo y la llevo al lugar donde sin saber iba a hacer realidad sus sueños.
Al comienzo fue duro, golpe tras golpe entendió que este deporte no iba a ser como los otros, estaba naciendo algo dentro de ella. Esa pasión era una llama que crecía con el paso del tiempo.
Muchos dirían que era grande para empezar un deporte de cero, pero para ella no fue un obstáculo. Tuvo la suerte de cruzarse con personas, ángeles, que la ayudaron a subir escalón por escalón y llegar a cumplir sus metas.

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Al principio sabía que iba a ser difícil aceptar no poder jugar nunca más, pero los días, meses, años pasaron y no puede asimilarlo, su cabeza sigue igual que cuando cruzó esa puerta blanca, luego de la peor noticia de su vida.

-          Si hubiera sido por mí, capaz que hasta con bastón seguía jugando

Al año siguiente, en 2018, se recibió de Profesora en Educación Física en la Universidad Nacional de Tucumán. Ese logro fue un poco de luz en medio de tanta oscuridad, algo que anhelaba conseguir. Fue su enfoque, después del golpe más duro, su cable a tierra y la forma de salir adelante, junto al apoyo de su familia, su novio Matías, amigos y las Huarmis.

Huarmis” o “Mujeres” su significado en Quichua, nació de las antecesoras, las chicas que estudiaban en la EUDEF (Escuela de Educación Física), como se llamaba la Facultad de Educación Física (FACDEF) allá por el 2003.
Crearon el equipo y junto con el profesor Fernando Erimbaue viajaron a competir por primera vez a un interfacultades. Luego los que lo trasladaron a Cardenales fueron la pionera Mirta Cabrera y el Profe Ruffino, donde lo adoptaron y le agregaron el nombre del club para pasar a llamarse “Huarmis Cardenales”.

Una hermana del rugby, una gran amiga, así la definió Sil. Rita Cazorla es una de las personas más importantes que le dio el deporte.
En una tarde tranquila, accedió sin ningún problema en abrirme las puertas. Toque el portero y un sonido fuerte me dio la señal para entrar al edificio. En el quinto piso ya me esperaba, en el hall de entrada.
Menuda sorpresa me lleve, mientras la charla avanzaba, que también había estudiado periodismo deportivo pero por los viajes con el Rugby no pudo seguir.
Para ella no hay diferencias entre la Sil dentro de la cancha y afuera, la describió como una persona maravillosa, con un gran corazón, la creadora de la hermandad en el equipo.
 
-          De los mejores tackles que vi en el Rugby femenino y miembro de uno de los mejores scrum del país.

Otra de sus hermanas es Isa Fontanarrosa, con la que compartió grandes momentos ligado al deporte. Se conocieron en la facultad, jugando al tenis, fue donde nació la amistad. Luego jugaron juntas en Cardenales y en el seleccionado argentino, hasta que llegaron a trabajar en el mismo lugar viéndose muchas horas seguidas. Todo eso creó un lazo irrompible, que hasta el día de hoy sigue existiendo a pesar de no verse seguido.
Al escuchar a Isa describiéndola en el juego, fue como un deja vu del momento que lo hizo Rita, como si se hubieran puesto de acuerdo en qué decir, coincidieron cien por ciento.
Amiga, compañera, hermana de las Huarmis, fue como expresó el vínculo que las une. Por otro lado, utilizó tres palabras para definirla, coraje, garra y entrega, afirmando que si pudiera armar su equipo, la elegiría siempre.
Los que la conocen destacan que fue un animal jugando, tiene el alma de un puma. En cualquier disciplina que practicó, no le importaba nada, entregaba el cuerpo por el deporte.

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En la final del 2017, ante Paraguay, se produjo una jugada que cambió todo, le hacen un tackle doble a Sil, esto quiere decir que recibe en simultaneo, uno arriba y como espejo, otro abajo, por lo que al instante se desmaya. Cardenales perdió de local ese partido ante las Yacarés 24 a 12 pero ella no recuerda nada de ese momento, le contaron todo. Creyó que había recibido el golpe, se levantó y siguió jugando, como si otra historia sucediera en paralelo, lamentablemente no fue lo que pasó, sino que la sacaron y esa sería su última vez como jugadora en una cancha.

La tarde parecía más fría, sus palabras caían una tras otra, la historia se reproducía como un cuento de terror del cual quería escapar, olvidar, dejar atrás.
Pasaron los días, luego del golpe, los dolores persistían y aunque nadie pensó que fuera algo grave, éstos no acababan nunca, era una película sin final.
Por el tackle, el cuello hizo un mal movimiento, en el que se contracturó y se rectificó la cervical, esto quiere decir que se alinean las vértebras y no presenta la curvatura normal de la columna. Pasaba el tiempo y nada cambiaba, había mareos, contractura y dolores, ella estaba viviendo en el infierno mismo.
Quedaban dos semanas para el Nacional de clubes, donde defendían el pentacampeonato con Cardenales, quería llegar si o si, haciendo lo que sea necesario.
El médico le propuso hacer quiropraxia e ir controlándola. Pero la vida le seguía dando la espalda, ni la suerte ni el destino estaban de su lado, la pesadilla se tornaba cada vez más oscura, todo empeoraba.

Había una razón por la que nada cesaba, todo se volvía insoportable. Un estudio finalmente reveló la verdad, lo que estaba poniendo fin a toda su carrera deportiva, tan pronto, sin que ella se diera cuenta o no quisiera hacerlo, ya que tenía una hernia de disco a nivel cervical que le comprometía la médula.
Fue a ver a un especialista en columna, donde recibió la peor noticia que le podían haber dado, no volver a jugar más.

-          Yo ahora no te operaría y si me preguntas, no te operaría nunca.

Esas palabras le pegaron como un baldazo de agua fría. La hernia llevaba tres años formándose, no se produjo por el golpe. Era tratable antes, no en ese momento, ya no había nada que hacer.
Se fue, explotando en llanto sin saber para donde ir, una impotencia tan grande como uno de esos estadios en los que supo defender a su equipo, con las palabras reproduciéndose en su cabeza, repitiéndose una y otra vez.
La operación era muy riesgosa, podía salir sin poder jugar, en silla de ruedas o inmovilizada para siempre, lo más recomendable era seguir con la vida normal, sin el Rugby, pero para Sil eso no era normal.

***

-          Es un deporte que se decía que era de hombres, hasta que nosotras pisamos un poquito más fuerte.

Sueña con un Rugby femenino con muchos más clubes, donde todas se animen a jugar y las que están dejen todo por su camiseta. Remarcando en cada palabra ese dolor por no poder jugarlo más, pero emanando pasión y amor, que le sale por los poros sin poder contenerlo cada vez que habla de la ovalada.

El Rugby tiene mucha significancia en la vida de Silvana, vivió momentos muy importantes,  cumplió sueños. Entre los logros conseguidos obtuvo, 4 Nacionales de clubes, varios Regionales y dos medallas con Las Pumas. Para ella es una pasión, una de las disciplinas que más valores inculca en las personas. Es reconocido por eso, el respeto al rival, al árbitro y la camaradería del tercer tiempo.

En el 2010 todavía no existían Las Naranjas (seleccionado femenino de Tucumán), se creó recién en el 2014. Es por eso que en el año del Mundial de Fútbol en Sudáfrica, fue preseleccionada a las Pumas. Sí, antes de competir por la provincia y a tan solo un año de haber comenzado a jugar, la llamaron para ponerse la celeste y blanca, una utopía. De un día para el otro tuvo que planificar todo, acomodar la ropa, armar la valija y comunicar que se iba. Miguel Seró la llamó para anunciarle que en dos días debía estar en Buenos Aires para unirse a sus compañeras de la selección nacional.
El Rugby femenino creció rápidamente en los últimos años y “Yuyín” fue parte de eso, de ver cómo se armaba el seleccionado tucumano, de tener que correr, aprender, crecer con los varones, viajar para poder competir y tener partidos solo una vez al mes a tener competencia todos los sábados en la provincia, donde hoy ya hay un campeonato propio.
Ella que fue parte del proceso de crecimiento, afirma con orgullo y gran convicción, que  jamás te atreverías a contradecir, que Tucumán es potencia a nivel nacional con respecto a clubes en el Rugby femenino. Una muestra de esto es que siempre se encuentra en lo más alto y los primeros podios. Se aspira a seguir creciendo y cada vez estar mucho mejor. Que los clubes fundadores tengan la rama femenina, sería llegar al ideal.

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Era una tarde calurosa, aunque con solo inspirar, ver el verde de la naturaleza y el colorido de las flores del corazón del Parque 9 de Julio te refrescaba el alma. Esperaba su señal, en el bar y de pronto sonó el teléfono, ya estaba ahí. Era más grande de lo que imaginé, el pelo hasta los hombros, piel curtida de pedalear por las siestas bajo el sol tucumano.
Rolando Medina o “Rudy” como se hace llamar, a sus 50 años, lleva 32 ligado al Rugby como técnico y, en la actualidad, se encuentra únicamente dirigiendo a la primera división del masculino en Cardenales, ya que en algún momento su carrera lo llevo a estar al frente de las dos ramas al mismo tiempo.
Ya distendido, “Rudy” reconoce que en el deporte aprendió mucho más con las mujeres que con los varones, por el proceso de cambio y crecimiento que transitó junto a ellas.
A las mujeres las dirigió por 10 años desde el 2009, comenzando el proyecto del femenino junto con el profe Ruffino y Mirta Cabrera en ese año. Desde ahí comenzaron a llegar las chicas a Cardenales, sumándose y apostando al deporte. Entre ellas, estaba Yuyín, como se la presentaron a él.
Fue el único entrenador que la dirigió en el club. Entre las cosas que destacó del DT fue que forja mucho el carácter de las jugadoras, las hizo crecer. Algo muy meritorio para ser un grupo de chicas con más de 20 años que no habían jugado nunca con la ovalada.

-          Nos tuvo mucha paciencia y amor. Es uno de mis referentes.

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Con el rayo del sol iluminándole la cara y esa sonrisa que irradia entre felicidad y nostalgia por los recuerdos, intenta explicar sus dos versiones, la Sil deportista y la no deportista, donde a pesar de tener una grieta, en ambas etapas se define como una persona comprometida en lo que hace y muy autocrítica.
Ella no es la única que se define así, Rudy Medina y sus dos amigas Rita e Isa, la ven como una persona que entrena incansablemente, muy responsable, perseverante, transparente, tenaz, competitiva y con mucha fortaleza.
Después de cada partido se preguntaba si había jugado bien o había dado todo en la cancha pero siempre dejaba hasta el último suspiro, sin importarle si se golpeaba o no. Para Sil la entrega, el sacrificio y la actitud no se negocian, son las cosas más importantes tanto dentro de un equipo como individualmente.

Cada una de las camisetas que usó las tiene guardadas, como un tesoro. Algunas las saca para entrenar, otras las mantiene como reliquias. Su anhelo es enmarcarlas y exponerlas en la pared de su casa. Por ahora las saca de vez en cuando, como Dumbledore extrae la gota de los recuerdos y la coloca en el pensadero, para recordar, volver atrás a un momento determinado. A veces ríe y otras llora con las camisetas puestas, viéndose al espejo y cayendo en cuenta de todo lo que vivió que ya no puede repetir.
Con respecto a la indumentaria, las cosas cambiaron en el seleccionado, antes las camisetas eran las que había, algunas grandes otras un poco más entallada pero hermosa igual. Ahora a las chicas, tienen una diseñadora para su propia ropa.

Sale de adentro de la casa con una cajita negra en una mano y una medalla en la otra, agarro el

estuche, era suave y duro, lo abro y quedo encandilada por el medallón que protegía. Con las dos medallas en las manos, me sorprendió el peso de ambas, no podía dejar de mirarlas, el “TLIN TLIN” era melodía para mis oídos. Para Sil significan mucho las dos, más allá que una es dorada y la otra plateada, ambas son especiales porque nunca se imaginó tener esos metales preciosos colgados al cuello.


Por otro lado, lo que las diferencia, tanto la del primer puesto del Sudamericano de Playa como la del Seven de césped, son los momentos que vivió con cada una, las anécdotas y el sentimiento que les sigue generando.
Entre risas y recuerdos como esos aromas a café que te llevan en el tiempo y te hacen sonreír, comienza a contar una anécdota en el podio con la dorada. Al subir, el protocolo marca que se entregan las medallas, la mascota del torneo y por último se escucha el himno. En ese momento, al lado se encontraba una de sus mejores amigas, Rita que lloraba desconsoladamente, mientras “Yuyín” temblaba se preguntaron si estaban bien una a la otra. El tiempo se detenía, con el pecho inflado por el orgullo de estar ahí, entonando las estofas del Himno Nacional Argentino.

***

Estacionamos el auto, en la Venezuela llegando al camino del Perú, nos encontramos en la puerta. Había que correr o estar atentos, los perros que cuidan la casa, aunque no te llegan ni a las rodillas se hacen respetar. A los tobillos si llegan, por eso hay que pasar el garage rápido.
Sentada en el patio de su casa, con esa sonrisa y simpatía que la caracteriza, abierta para contar cada recuerdo que tiene. Al lado una silla no con 1, 2 o 3 camisetas, sino las 8 en total, 5 de las pumas y 3 de sus amores. 
Belén me fue a ayudar con las tomas, estábamos en el fondo esperándola y apareció tan dispuesta como siempre, con el mate que hacía todo más ameno.
Se escuchaba un “BZZZZZZ”, presté más atención y comencé a ver una nube de mosquitos rodeándonos, ella se comenzó a reír y mencionó que no usa espiral así que nos iban a molestar todo el tiempo, pero todo lo contrario, ni los sentí.
Mirando las camisetas arriba de la silla recordaba de cuándo eran, la primera, cuando jugó el Valentín Martínez en Uruguay, la tan deseada celeste y blanca, una de entrenamiento con etiqueta sin estrenar y así, pasando una por una, convocatoria por convocatoria.

Es la más chica de los hermanos, Alejandro el mayor y Luis el del medio. Al comienzo de su carrera su familia no sabía de su nueva pasión, se iba de su casa sin avisar hacia donde. A pesar de eso, aclara que nunca tuvo problema de decir lo que quería hacer, ellos siempre la apoyaron en las decisiones que fue tomando en su vida. Luis ya jugaba al Rugby, por eso conocían el deporte y naturalmente, el miedo existía por los golpes y lo brusco del juego. Después eso pasó y sus hermanos junto a Susana su mamá y José Luis su papá iban a verla jugar en el club o por internet cuando le tocaba viajar con el seleccionado.
Dentro de la familia se encuentra la persona con la que elije compartir su vida, su novio Matías Amargós. Sil está en pareja con él desde el 2015, pero en realidad se conocen hace mucho tiempo, más de 10 años, desde que iban al colegio.

La convocatoria al seleccionado fue también para la familia algo inimaginable. No les había terminado de decir que jugaba al Rugby y ya se tenía que ir a la preselección nacional. Nadie lo creía, parecía una cámara oculta pero no, el llamado existió, esas palabras seguían dando vueltas como un remolino sin explicación. En ese entonces no había la competencia que existe ahora entre las chicas, de igual forma el potencial y el nivel para jugar en la selección lo tenía. Su hermano, orgulloso, sentía que le estaba cumpliendo un sueño a él. Jugar con la celeste y blanca, representar al país y colgarte una medalla era maravilloso.
Volvió con oro, el metal noble amarillo, grande y brillante colgado al cuello. Su familia la vio y era “WOOOW” ¿Oro? ¿Plata?, haciendo referencia a las medallas que ganó con la SelecciónArgentina.

***

Estar acompañada fue fundamental, aunque necesitó varios días para alejarse, tener su espacio. A sus hermanos, su mamá y papá no les dio muchos detalles de su lesión. Saben de forma general la razón de haber dejado el Rugby pero de igual manera estuvieron en todo momento.
La tristeza era tremenda, le habían cortado las alas en el mejor momento del vuelo. Disfrutaba muchísimo jugar, apreciaba cada segundo adentro de la cancha, como también fuera de ella. Jugaba aprovechando cada instante, como si hubiera sabido que se acabaría rápido, en un suspiro.

En un silencio profundo, rodeada del verde del fondo, como si estuviéramos solo ella y yo, sin anotadores, cámaras y grabadora, se había esfumado todo. Con una mirada atrapante de donde no podía salir, los ojos comenzaban a inundarse de tristeza y en un segundo las lágrimas los colmaron. Las gotas como la lluvia, empezaron a caer por las mejillas. No podía contener esa emoción llena de melancolía que le traía la posibilidad de revivir, ir a donde todo comenzó, a ese pedazo de tierra de 100 por 70 mts., donde hizo realidad sus sueños.

-          Si pudiera volver un momentito, lo haría con la cruz y mis hermanas que amo tanto y extraño.










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